ALGÚN DÍA...
Algún día alguien me recordará
por la herida que mi cuerpo hizo en el aire,
se asomará a mis recuerdos y hasta es
posible, que en su afán de buscarme
suba a la cima de alguna montaña
y se pierda en sendas interminables...
No necesitará de tantos esfuerzos
y le será más fácil encontrarme
allí donde fui sembrando mis versos
en hondos y heridos madrigales...
Me encontrará en los surcos
y en sendas en las que no anduvo nadie.
Me encontrará en las aguas de los ríos
y en el azul bramar de los mares...
¡Y me encontrará!
Y si tú un día quieres buscarme,
ve allí, donde te robé el primer beso
y tú por fin me besaste...
Donde te requerí en amores y
tu primer ¡te quiero! pronunciaste.
Estoy seguro de que lo recuerdas,
nacía nuestro amor y se moría la tarde.
Enrique DE QUIROS.
ESA ESTRELLA
Y yo te alcanzaré una estrella
para que la cuelgues en tu ventana
y que ilumine mi camino
cuando de noche a verte vaya.
Ella sera discreta y cuando
estemos juntos permanecerá apagada,
ya que el ardor de nuestros besos
mantendrá la noche iluminada.
La estrella, quizás, tendrá envidia
y también tendré que besarla...
Pero tú no tengas celos, amor,
que solo a tí pertenece mi alma.
Enrique DE QUIROS.
ALEGRÍA.
Alegría, alegría
han vuelto las rosas a mi Rosal,
el jardín ha vuelto a ser verde
y las mariposas han vuelto a volar.
La luz ha roto las sombras
y sin sombras se acabó la oscuridad,
los días ahora serán más bellos
y los pájaros, con su trinar,
despertarán a los grillos
que volverán en la noche a cantar.
Lo se, aun no es primavera
pero en mis ojos el sol vuelve a brillar...
Porque han vuelto las rosas
a hacerse carne en mi Rosal.
Enrique DE QUIROS,
Y ESE DÍA.
Y ese día no será difícil buscarme
estaré en el verso de un Poema,
no importa en cual de ellos,
pues todos son de mi cosecha
y en todos he ido dejando
tanto mis alegrías como mis penas.
No busqué con ellos lucirme,
la gloria es siempre efímera
y por ello quise sembrar
sembrando mi corazón en la siembra...
Y ahí está, para quien lo busque,
en cada uno de los granos de mi cosecha.
He sido el sembrador de mí mismo
y me sembré en cada surco de la tierra.
Enrique DE QUIROS.
TUVE UN CAPRICHO
Anoche sañando
tuve un capricho,
Quise columpiarme en una nube
y cabalgar sobre un suspiro.
Quise casarme con la luna
y tener al sol como testigo.
Colgué mis "arreos" de hombre
y vestí mis galas de niño..
Y todo eso fue una noche
en la que soñando tuve un capricho.
Enrique DE QUIROS.
Domingo 10 Enero 2016.
AMANECERES.
Llevo varios días en los que el sol
tal vez por estar de fiesta, se me ha dormido,
o a lo mejor he sido yo quien ha madrugado,
pero el caso es que no lo he visto.
Y sin embargo yo, como cada mañana,
en su busca, junto a los pájaros, he salido.
He vivido el despertar de los árboles
y oido de un perro lejano los ladridos...
Ha sido como si el sol estuviera
pero nos ha faltado su brillo...
Menos mal que la mañana se ha arreglado
con una borrachera de pájaros, sembrando al viento
sus trinos.
Enrique DE QUIROS. FOTO PROPIA
¡¡POBRE CORAZÓN!!
Y ahora qué le digo
a mi pobre corazón
que se me ha quedado en el camino
prendido en una flor.
Que lejos está de la luna,
de las estrellas y del fulgor
que cuando dos corazones se juntan
hace brillar el sol.
En aquella flor se quedó una parte
y en este lado, a solas, me encuentro Yo
Enrique DE QUIROS.