DEJAD BRILLAR AL SOL.
Hoy el sol está de pelea con las nubes
que llevan horas disputando su hegemonía.
Pugnan por no dejarle salir
a cumplir con cada una de sus citas...
El sol está citado con los ríos
para hacer sus aguas más cristalinas
y está citado con los bosques
de cuyos árboles el espesor ilumina...
Está citado con muchas cosas,
que si no tienen al sol no brillan
y está, también, citado conmigo
que necesito al sol en mis pupilas
para cantar a tantas bellezas
como en el mundo se prodigan...
Nubes, dejar brillar al sol, ¡dejadle!
que el sol tiene muchas citas.
Enrique DE QUIROS. fOTO PROPIA.
VOY A DECIRLE AL VIENTO.
Me estaba azotando el viento
chocando rudo en mi cara
y a la vez que me hacía daño
un mensaje me dejaba...
Me decía que tú estabas lejos
y de tan lejos como estabas
ni sentías el latir de mi corazón
ni el decir angustioso de mis palabras.
Yo estoy pidiendo a ese viento,
que estaba azotando mi cara,
que se convierta en el mensajero
que deje mi amor en tu ventana...
Y tú no llores más, amor mío,
que vas a ahogar a ese viento
en el fluir angustioso de tus lágrimas.
Enrique DE QUIROS.
SE QUE VENDRÁS...
Se que algún día vendrás
como viene el sol cada mañana
y con la luz de tus ojos
mi ceguera alumbrarás...
Se que en mis labios pondrás un beso
con sabor fresco de manzana,
que mi boca ya presiente
con ansiedad alborozada.
Se encenderá un clamor de músicas
con el sonar de múltiples campanas
y el mundo sabrá del amor
de dos vidas entrelazadas.
Enrique DE QUIROS. Foto Carmen Navarro.
EL CIELO.
Aquellos que lo han visto
vienen diciendo del cielo
que es el más grande de los Palacios
que existen en el firmamento.
Está enladrillado de nubes
sobre las que moran miles de sueños,
musicados por bandas sonoras
que emiten bellos arpegios.
Hay quien lo considera un imposible,
pero no está tan alto el cielo
y para llegar hasta su morada
basta cabalgar en un sueño...
Y también se puede ir volando
en las tenues alas de un beso.
Enrique DE QUIROS. Foto Propia.
VUELAN COMO PALOMAS.
Muchas han sido las hojas que volando
vinieron hoy hasta golpear mi cara;
me gustan las hojas cuando vuelan
y me duele el verdor que atesoraban
cuando bailando en los árboles
daban esplendor a sus ramas.
Es el otoño, con sus aires y sus fríos,
con la más dura de sus sañas,
quien va hiriendo al arbolado
y acabando con su savia...
Árboles que sueñan primaveras
y un nuevo verdor para sus ramas,
cuando vuelvan a ellos otras hojas
que no serán las mismas que hoy volaban,
que esas ya se fueron a otros arbustos
en arboledas mucho más lejanas.
Enrique DE QUIROS.
EL SILENCIO DE MI CHOPERA,
Mi chopera se ha quedado en silencio
al ver como sus hojas volaban;
que para emitir y darnos su música
necesita tener sus hojas bien enraizadas.
Pero el otoño no sabe de esas músicas,
ya que son de otros tonos sus baladas,
que tienen que ver con el baile de la nieve
y el crujir de las heladas...
Yo añoro los arpegios de mi chopera
que me suenan a música de enamorada
y que me llevan con sus sones
hasta el sueño en el que está mi amada.
Enrique DE QUIROS.
PARA TI...
Y podrás amarme en versos
que para ti fueron escritos,
que para ti fueron pensados
y para ti fueron sentidos.
No hay nada en ellos que no te corresponda
ni nada que sea solo mío...
Nacieron todos en el brillar de tus ojos
y de lo que en ellos hay de cariño,
que bailan solo con mirarme,
como bailan los pájaros en su nido.
Tuyos son todos mis versos
y yacer en tus labios es su destino.
Enrique DE QUIROS.
p Para tí. Foto propia. Varsos en el aire.